GUIA PRÁCTICA DE MAMÁ: PARA DEJAR EL PAÑAL

GUIA PRÁCTICA DE MAMÁ: PARA DEJAR EL PAÑAL

Empezamos este proceso, hace ya un par de meses. ¡Sí, meses!  Aunque el trabajo duro lo hicimos en sólo 5 días, creo que es muy importante contarles que el proceso empezó mucho antes y como siempre, se dio de forma natural y en los tiempos de Leti y no los de mamá. Por eso lo primero que les quiero contar es que, por más que en el jardín nos digan que ya debemos dejarlo o que la billetera quiera un alivio, si nuestros hijos no están listos, el proceso será frustrante, difícil y muy probablemente un fracaso.

Unos meses antes investigando me encontré que en el Método Montessori (que amo) se hablaba del cambio de pañal vertical. Así que sin pensarlo 2 veces lo intentamos y la verdad es que fue un éxito. En gran parte creo que la dejada del pañal fue menos traumática porque nos tomamos este tiempo para prepararnos. Para los que no han oído hablar del cambio de pañal vertical les comparto este post de una de mis blogs favoritos: PORQUÉ CAMBIAR EL PAÑAL DE PIE SEGÚN MONTESSORI- Pequefelicidad

Cuando Leti estuvo lista, empezó a dejarme pistas: se sentía incomoda con el pañal; se lo quitaba y luego empezó a ser más consiente sobre lo que pasaba; cuando hacía pipi se quedaba quietica y abría las piernas como esperando ver algo ? y gritaba: ¡Mamá chichi! Ahí entendí que era el momento de empezar esta nueva etapa.  Les cuento cómo lo hicimos, empezando con estos 3 pasos:

1. Involucrarlos: Deja que ellos elijan su mica y hagan de todo el proceso algo emocionante. Yo en mi afán de tener todo listo me adelanté y la compré por mi cuenta, pero logré interesar a Leti cuando la sacamos de la caja y la armamos. A nosotros nos fue muy bien con la mica de Safesty 1st  y con la mica portátil de My Carry Potty. Lo que si fue cero funcional fue el “biscocho” para poner en la tasa, muy incómodo y cero seguro.

Otra parte importante es la elección de la ropa interior, dejen que ellos mismos elijan, pero no inviertan mucho en ella porque les aseguro, que varios van a terminar en la caneca. Papá y yo llevamos a Leti a un supermercado y la metimos en una de esas canastas en donde está todo en rebaja, para que eligiera. Hay muchos repetidos y casi todos son de perros o de gatos, pero ella estaba feliz en ese plan de niña grande. 

2. Provocarlos: Antes de poner manos a la obra dejamos un espacio para que la curiosidad y el interés de Leti creciera, de otra manera a las 2 horas la mica y todo lo demás perdería su encanto. Así que de a pocos fuimos introduciendo el tema. Compramos una mica de juguete para coco, vimos los capítulos en de Daniel Tigre aprende a ir al baño y la empecé a llevar conmigo al baño. 

Entonces, el día antes de empezar el proceso le organicé su baño, puse la mica y una canasta con pañitos húmedos y sus calzoncitos nuevos. Y listo, no dije nada, no intente nada.  Un rato después, Leti entró al baño investigo y se sentó en su mica y me preguntó: ¿Esa mía mamá? 

3. Explicarles: Aproveché ese momento para explicarle que sí era de ella, que se llamaba mica y que de ahora en adelante iba a usarla para ir al baño. Le mostré nuestro cuadro y los stickers/ sellos y le dije que cada vez que hiciera pipi, anotaríamos la hora y si habíamos logrado llegar a la mica o no. Si al final del día había hecho más veces en la mica que en el pañal, se ganaría un stiker o un sello.

Para nosotros fue muy importante que ella supiera que íbamos a tener accidentes, que probablemente nos sentiríamos enojados y frustrados en algún punto pero que pasara lo que pasara, nadie se iba a molestar, no iba a haber castigos ni regaños. 

No sobra decir, que este método no me lo inventé yo, pero si les quiero compartir algunos cambios que hicimos. Muchos aconsejan que motivar a los niños con un gran premio al final del proceso, como un juguete, una salida o un súper helado. Nosotros preferimos cambiarlo por stickers y sellos al final del día, porque queríamos que el premio mayor fuera la satisfacción de haberlo logrado. Y así enseñarle que las motivaciones no son siempre materiales.

En un principio, basada también en todo lo que había leído, empezamos el proceso con alarmas. Cada 30 minutos sonaba y teníamos que ir al baño, pero rápidamente nos dimos cuenta de la cosa no era por ahí. (Ps. ¿Quién va al baños cada media hora? No se que estábamos pensando :S) Entonces cambiamos la alarma por una mamá hiper-mega preguntona que a cada rato estaba diciendo Leti ¿Tienes chichi?

Al siguiente día, desde las 6 am empezamos la función. Para hacernos la vida más sencilla, hicimos este proceso en vacaciones para que el tema del tiempo no fuera un factor de estrés, nos programaos para no salir los primeros 2 días y sólo usamos leggings; nada de botones o cremalleras que pudieran estorbarnos. Tomamos agua como por oficio e hicimos mucho pipí, algunas veces en la mica y otras bien lejos de ella. Nos reímos, celebramos, nos frustramos, lloramos y al día siguiente volvimos a empezar. El tema del popo, con Leti fue mucho más “fácil” por su estreñimiento, tiene control absoluto y muy rápido se dio cuenta que es más fácil y cómodo hacer en la mica que en el pañal.

El tercer día, era la prueba de fuego nuestra primera salida. Claramente no estuvimos horas fuera, ni nos fuimos a cine. Salimos a visitar a los titos, y para eso llevamos nuestra “mica- portátil” que funciona perfecto, es más todavía la usamos cuando salimos para evitar los baños públicos. En las siguientes semanas, tuvimos accidentes, así que siempre llevamos una muda e intentamos ir al baño antes de salir. 

En conclusión, aunque fue un proceso bonito que nos dejó muchas anécdotas y del que TODOS nos sentimos muy orgullosos, no podemos negar que es un proceso duro y no lo digo solo por el desgaste y la ropa orinada. Dejar el pañal significó el final de una etapa, no podíamos seguir negando que nuestra “bebé” estaba creciendo y volviéndose una niña grande. Además, nos sacó de una zona de confort, cambiando mucho la dinámica a la hora de salir. La mica nunca puede quedarse y cuando le dan ganas de ir al baño no importa si estamos almorzando, hablando por teléfono o en la mitad de un parque, como dice Daniel Tigre “Cuando tienes ganas de ir al baño tienes que parar y de inmediato ir”. 

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