NUESTROS CARROS SON UN MUNDO.

NUESTROS CARROS SON UN MUNDO.

Muchos y me incluyo en la lista, somos del pensamiento de que cada persona es un mundo, pero si esto es cierto entonces,  el carro que manejamos es un fiel reflejo de nuestro mundo. Déjenme explicarle porqué.

Gracias a mi panzota ya no puedo ni debo manejar, así que he tenido la oportunidad de ver las calles y el tráfico capitalino desde otra perspectiva. Sin la ira, la frustración y estrés que me causaba manejar, me di cuenta de que en medio de todo el caos vehicular, nuestros carros son un mundo.

Suena un poco loco, que algo tan mundano como un carro pueda reflejarnos, pero si nos ponemos a pensar, es más sensato de lo que parece. Si no me cree hagan un día el experimento, mire qué hace la persona que va en el carro del lado.

Aunque con carros en colores que pensé estaban solo reservados para los esmaltes de uñas, llenos de bumper stickers y avisos es más dificil concentrarse, lo  divertido del asunto es ver, qué tipo de carro manejan, pero no estoy hablando del modelo y el color sino de unas categorías un poco más complejas.

Entre los más comunes está el carro-karaoke, en el que va un hombre o mujer, haciendo su mejor interpretación de la que seguramente es su canción favorita del momento. El carro-karaoke es más divertido de ver cuando el sonido no logra escapar del carro y el conductor parece más bien un mimo que un rockstar.

El carro-spa, que no está limitado  a un público femenino, pero que se convierte en el lugar perfecto para maquillarse, peinarse, quitarse el esmalte, depilarse las cejas y el favorito de los caballeros, limpiarse la nariz. Aunque menos veces, he visto el carro-biblioteca, donde un nervioso conductor con cuaderno en mano aprovecha cada semáforo y trancón para revisar sus apuntes.

El carro-callcenter, ese que debería tener bluetooh incorporado, porque la persona que lo maneja hace todas las llamadas de la semana en un trayecto de 15 minutos y jamás suelta el celular. El carro-restaurante, donde la gente come desde una fruta o un paquete de papas, hasta hamburguesas y sánduches tamaño familiar.

El carro- guardería, que tiene los vidrios llenos de manitas pintadas y por lo general tiene en la parte de atrás por lo menos un peluche de perro dormido y un par de pañales. Este tiene una variación que es el  carro-guardería canina, o el carro -¿Cómo carajo meten ese san bernardo en un spark?

Pero mi favorito de todos, el que no puede  faltar en un buen trancón es  el carro-photo booth, donde se busca la mejor iluminación y el ángulo perfecto para capturar la mejor “cara de trancón” que viene en modelo: puchero, ceño fruncido, perfil casual, frontal con gafas de sol y sonrisa “sexy” en plano picado.

Seguro que ahora si me entienden cuando digo que nuestro carro, es un reflejo de nosotros mismos. Es el escenario perfecto para un show espontáneo, que deja ver un poco de lo que somos. Así que los invito la próxima vez que este aburrido en un trancón mire qué tipo de carro tiene al lado y disfrute.

C