PALABRAS DE MAMÁ, SON SABIAS PALABRAS.

PALABRAS DE MAMÁ, SON SABIAS PALABRAS.

Claramente esta nota tiene todo que ver con el hecho de que en menos de un mes, me voy a convertir oficialmente en mamá, pero no en la forma que están pensando. No porque quiera que todo lo que diga se convierta en palabras sabias, sino por el contrario, porque siendo totalmente honesta, hay momentos en los que todavía tengo mis dudas sobre si seré capaz de cumplir todos los requisitos.

Porque así suene a cliché o a tarjeta del día de la madre, ser mamá realmente es de los roles más complejos, maravillosos, sorprendentes, difíciles y determinantes que hay en la vida.

Después de que nos llevan en su panza durante 9 meses, nos regalan todo lo que necesitamos para crecer, y nos aman incondicionalmente, a medida que crecemos son también la brújula que nos guía, nuestras proveedoras de cuidado, amor, alimentación, información, consejos, y disciplina entre muchas otras cosas.

Son nuestras animadoras oficiales, nuestra primera amiga, nuestra enfermera física y emocional, nuestro paño de lágrimas. Son nuestras defensoras número uno, nuestro despertador, nuestra primera profesora, nuestro medio de transporte, nuestra agenda, son las consentidoras oficiales y nuestras cómplices.

Y como si todo lo anterior fuera poco, entonces también son nuestro oráculo. Porque no sé cómo, ni cuándo, ni donde (yo sigo esperando que me digan a donde tengo que ir) las mamás reciben el don de ver el futuro, por eso es que para mí las palabras de mamá, son sabias palabras. 

Son capaces de pronosticar desde el clima, accidentes, corazones rotos, hasta malas desiciones. O que levante la mano el que nunca ha escuchado a su mamá decir: “Abrígate que más tarde va a llover” o “no corras que te vas a caer”. Y ni hablar de la tenebrosa frase “a mi ese niño/a no me gusta” o la típica “yo ya se como termina eso.”

Lo mejor de todo esto es que nosotros, en nuestro afán de cometer nuestros errores y aprender las lecciones de la manera más dolorosa posible, ignoramos sus acertadas predicciones. Como si alguna vez, a alguien le hubiera pasado algo malo por sacar una chaqueta del closet.

A pesar de esto, al final del día, cuando llegamos a la casa odiando al mundo, ellas siempre están ahí para dar un abrazo que reconforta, para curar los raspones y decirnos que todo va a estar bien. Eso sí después, no hay quien se libre de las palabras más ciertas que una mamá puede decir: Yo te lo dije.

Y no crean que esa habilidad desaparece con los años. No señores, a mis 25 años, casada y esperando mi propia hija, todavía (gracias a Dios) puedo recurrir al poder adivinatorio de mi mamá. Solo que ahora gracias a la experiencia por fin aprendí a escuchar sus consejos, a ver la vida desde su punto de vista,  pero sobre todo a hacerle caso.

Te amo mamá!

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