ES CULPA DE LAS HORMONAS.

ES CULPA DE LAS HORMONAS.

Asumir la culpa de las cosas malas que hacemos o que nos pasan no es fácil. Cuando somos chiquitos la cosa es muy fácil, uno se lavaba las manos en cualquier personas, animal o cosa, real o imaginarias.

Una de mis sobrinas le hecha a la culpa de todo a su amiga imaginaria que se llamaba la chola. La chola se comía los dulces sin permiso, rompía los muñecos o desordenaba las cosas.

Mi prima menor, en cambio era un poco más descarada a la hora de elegir un culpable. En su caso el gatito lucifer, su mascota imaginaria hacia y deshacía sin que nadie pudiera hacer algo al respecto.

Yo creo que nunca tuve amigos o mascotas imaginarias, o por lo menos nunca se me ocurrió echarles la culpa de las cosas indebidas que hacía. Así que la mayoría de las veces me tocaba asumir el castigo y el regaño, a menos que mi abuelita/Ángel de la guarda saliera a mi rescate.

Así que la vida estaba en deuda conmigo, y en esta nueva etapa de mi vida me ha compensado con LAS HORMONAS.

En el embarazo, casi que el 90% de las cosas que me pasan, no sólo a mí sino a toda las mujeres embarazadas, son culpa de las hormonas.

El mal o buen genio, el sueño o el insomnio, el hambre o la inapetencia, las emociones encontradas y alborotadas, o los cambios extremos de temperatura, todo está descontrolado por las hormonas.

Si me da pereza ir alguna parte o hacer determinada cosa, si me canso o tengo mucha energía, si me dan ganas de matar a la gente que atiende en los call centers del banco, si me pincho en el carro, si quiero ver un programada de tv en vez de otro, si quiero comer hasta  reventar o escuchar una canción mil veces seguidas, todo es culpa de las hormonas. 

Ok, en este momento la única culpa que pienso admitir es que de pronto le he otorgado una que otra culpa de más, pero ?quien se atrevería  a contradecirme?

Pero no piensen que estamos es una declaración de guerra o una crítica a mis hormonas. De hecho es todo lo contrario, es un agradecimiento porque en realidad, se han encargado de que todos en mi cuerpo funcione de la manera en que mi bebe lo necesita y aparte de esta gran labor, también me ha dado permiso ora hacer una que otra cosa, sin culpa.

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