ÉSTE ES MI BOTE SALVAVIDAS.

ÉSTE ES MI BOTE SALVAVIDAS.

Cuando uno se monta en cualquier medio de transporte acuático, llámese lancha, bote, velero, ferry o crusero, lo primero que le piden es que use su salvavidas o por lo menos que sepa donde están y cómo usarlos.

A medida que aumenta el tamaño de las embarcaciones, aumenta también el tamaño de los salvavidas. Pasan de ser un unos  flotadores a chalecos y  botes inflables. Pero sin importar el tamaño, la clave es su función: salvarnos.

Igual nos pasa en la vida. Desde que somos pequeños, los más grandes siempre intentan protegernos y hacernos usar el salvavidas, hacen todo lo posible por que nada malo nos pase.

Pero a medida que vamos creciendo, llegan las ganas de tomar nuestras propias decisiones, cometer nuestros propios errores y para los demás es más difícil protegernos. Eso no significa que las personas que más nos quieren se dan por vencidos. Siempre hay alguien que intenta ayudarnos o  por lo menos hacernos saber dónde está el bote salvavidas.

Como en las embarcaciones, los botes salvavidas vienen en diferentes formas. Para algunos es un lugar seguro; la casa donde crecieron, su carro o un bar en determinado lugar. Hay quienes encuentran la paz y la tranquilidad, en medio de una tormenta, haciendo alguna actividad; leer, meditar, pintar, bailar o cantar.

Otros, como yo encuentran en algunos seres queridos, ese bote salvavidas. Mi familia, mi núcleo más cercano es mi bote salvavidas. A medida que pasan los años mi bote va creciendo y en los momentos difíciles tengo la fortuna de contar con más personas, que sin dudarlo ni por un segundo, dejan todo a un lado para ayudarme, guiarme, escucharme  o darme un consejo.

Son lo que me llena de fuerza para seguir adelante, son el consuelo que necesito cuando las cosas no salen como las había planeado y son los que más se alegran y festejan conmigo mis triunfos y logros. Sin lugar a dudas, al verlos con una sonrisa, o al escuchar sus voces de aliento, mes siento tranquila. Se que mientras esté a su lado no habrá tormenta que nos pueda hundir, porque éste es mi bote salvavidas.

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