TODOS TENEMOS AGÜEROS.

TODOS TENEMOS AGÜEROS.

Si hoy no tiene lista la pinta que se va a estrenar mañana o no ha comprado lo necesario para sus rituales de fin de año se le hizo tarde. Hoy es el último plazo para comprar las uvas, alistar la maleta para la vuelta a la manzana o comprar ciertas prendas de color amarillo, porque para despedir el año Todos tenemos agüeros.

Yo no soy de las que cree que los gatos negros son de mala suerte o de las que esquivan a toda costa el pasar por debajo de una escalera, pero el 31 de Diciembre saco completo el libro de ritos y agüeros.

Inicialmente solo tenía dos: estrenar ropa y comerme 12 uvas a las 12 de la noche para pedir 12 deseos. (Es mi preferido porque aparte de la vela del ponqué de cumpleaños ¿cuándo puede uno pedir deseos?) Pero con los años y los lugares en los que he pasado la fiesta se han añadido rituales a la lista.

Por ejemplo una vez en Bucaramanga, alguien me dijo que tirar la copa de la champaña hacia atrás y romperla era de buena suerte, así que cuando puedo lo hago. También alguna vez en Medellín, llené mi cartera de lentejas para la abundancia. Ese año las lentejas no faltaron en mi casa, porque cada vez que abría esa cartera salían unas cuantas. Hace unos años en Buenos Aires recibí las 12 entaconada, con las uvas en una mano y la champaña en la otra, montada en una silla. Toda una prueba de equilibrio.

De todos los agüeros que he hecho hay algunos que jamás repetí, pero solo hay uno que nunca ha hecho parte de la lista: correr con la maleta por la calle. Los demás agüeros como contar plata; meter las joyas en la champaña o echársela encima, encabezan mi lista.

Realmente no se que tan efectivo sea hacer todas estas cosas, lo cierto es que son muy divertidas, además son la excusa perfecta para soñar con las cosas que vendrán el otro año. Como se podrán imaginar la llegada de las 12 para mí es un poco caótica, con todo lo que tengo que hacer, pero honestamente creo que es mi parte favorita de la fiesta. Ver a todo el mundo celebrando, o muy concentrados pidiendo sus deseos, resume el fin de año para mí.

Así que mañana a las 12 esteré preparada con mis 12 uvas, con mi anillo metido en la copa de champaña, plata en la mano y estrenando. Pero sobre todo estaré pidiéndole al universo que el 2015 sea por lo menos la mitad de maravilloso que éste 2014.

 

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