LA FELICIDAD TIENE MUCHAS TRADUCCIONES.

LA FELICIDAD TIENE MUCHAS TRADUCCIONES.

Como muchas cosas en la vida, la felicidad es relativa, pero sobre todo es subjetiva. Lo que para mí puede ser una pesadilla, para otro puede ser la felicidad pura. Por eso creo que hay traducciones que jamás entenderé. Leer que la felicidad se traduce en hacer bungee jumping desde más de 300 mts ó bucear con tiburones, a mi me da escalofríos. Creo que mis traducciones de felicidad son menos extremas.

En esta época además de que mi felicidad sea estar en familia, celebrar mi primer fin de año casada, y descansar, hay cosas más sencillas que, se pueden traducir en felicidad. Llegar a la habitación con aire acondicionado después de trotar en las mañanas; ver y/o estar en el mar; meterse en la piscina fría después de aguantar 45 minutos al rayo del sol; la siesta después de almuerzo, el despertarse en la mañana y saber que no hay nada pendiente, o que la nevera funcione y de verdad salga agua fría, para mí son traducciones de felicidad.

Estoy convencida de que disfrutar de esas cosas pequeñas, no solo en la época de vacaciones sino, especialmente en medio de la rutina del día a día es lo que nos mantiene cuerdos. Encontrar en medio del caos algo o alguien que nos haga parar por un segundo y respirar profundo. Coger de la mano a mi esposo en la mitad del trancón; ver a Lucrecia disfrutar del parque como si fuera la primera vez que sale; ver el aguacero desde la ventana y pensar aunque sea por un segundo: Esto es la felicidad.

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