LAS EXPECTATIVAS SON DE CUIDADO.

LAS EXPECTATIVAS SON DE CUIDADO.

Queramos o no, por lo general siempre tenemos expectativas con respecto a las cosas y a las personas. Unas veces son grandes y otras no son mayor cosa, pero lo que realmente importa es que las expectativas son de cuidado.

Nada mejor que cuando algo o alguien, supera nuestras expectativas. Esa felicidad que hace sentir que el corazón va a explotar y la sonrisa inevitable que acompaña la frase: yo no me imaginé que esto fuera así. Esos momentos que nos dejan sin palabras y nos hace sentir como niños  chiquitos, descubriendo el mundo, es de las mejores sensaciones que hay.

Por ejemplo, llegar a una ciudad y ver como mis expectativas se quedan cortas. Entender que jamás hubiera podido imaginar su magnitud, sus detalles o el sentimiento que genera.   Ver algún monumento famoso o una obra de arte y quedar con la boca abierta, cual caricatura, es maravilloso.

Pero por el otro lado nada peor que algo que este por debajo de las expectativas. Estar esperando algo increíble y de repente darse cuenta que de increíble no tiene nada. Quedar literalmente aburrido y con la sensación de que algo hace falta.

Y ni hablar  de cuando es una persona la que nos produce esa desilusión. Eso si que es horrible, sentirse defraudado y un poco molesto consigo mismo por no haber sido más realistas. La amargura que deja el haber construido una imagen totalmente equivocada, y el golpe que recibimos cuando nos encontramos de frente con la realidad, no es nada agradable.

Altas o bajas, superadas o no, lo cierto es que no podemos vivir sin hacernos expectativas. Imagínense lo aburrido que seria si nada nos sorprendiera, si no tuviéramos la ilusión de llegar a alguna parte, de conocer algo nuevo o de intentar algo diferente.

Vivir la vida convencidos de que nada puede sorprendernos, para evitar las desilusiones,no es vivir. Lo único que nos queda por hacer es tener cuidado, no excedernos en ilusiones mentales de las cosas y menos de las personas. No subir en pedestales ni guardar en calabozos las experiencias, antes de vivirlas.

Vivir la vida como viene, disfrutar de las cosas que superan nuestras expectativas y no dejar que las que no lo hacen nos amarguen, pasar la página, aprender la lección y continuar. Porque al final, la vida en sí misma siempre supera nuestras expectativas.

 

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