TODOS TENEMOS UNA VOZ INTERNA.

TODOS TENEMOS UNA VOZ INTERNA.

Esa vocecita que empieza a hablarnos, justo después de apagar la luz y meternos en la cama, la misma que intenta avisarnos cuando algo no está del todo bien.Esa  que muchas veces intentamos ignorar, pero que siempre tiene algo de razón.

Para mi esa es la voz interior, es diferente a lo que pensamos y a lo que sentimos, es totalmente incontrolable y dice lo que a veces, no queremos escuchar.

No es razón o conciencia, pero tampoco es emoción pura, es mas bien instinto. Un sexto sentido, las corazonadas, es la intuición.

Ese no se qué, no sé dónde que intenta hacer la veces de brújula cuando tenemos que  tomar una decisión. Todos tenemos una voz interna, la única diferencia es que hay unos que la escuchan más que otros, algunos la entienden  y otros parece, que les habla en otro idioma. Lo único cierto es que nos guste o no, la voz interna siempre tiene algo que decir y va a encontrar la forma de hacerlo.

Un vacío en el pecho, una sonrisa inconsciente, o incluso unas ganas incontrolables de llorar, son algunas de las formas en que nuestra voz interna, nos dice su opinión. En mi caso, la voz interior, es un mediador entre lo que dice la cabeza y lo que dice el corazón, una especie de arbitro que intenta definir quién tiene la razón.

Ahora no piensen que únicamente le hago caso a esa vocecita, o que tengo conversaciones intensas con ella. No lo he hecho, ni creo estar cerca,de cruzar esa delgada línea entre escuchar la voz interior y convertirla en mi mejor amiga y consejera. Pero la verdad es que, cuando la duda aparece, nunca está demás prestarle atención.

Estar fuera de la casa y vivir nuevas experiencias, siempre genera dudas. Conocer cosas nuevas, ver el mundo desde otro ángulo, nos hace cuestionarnos. Y es justo en ese momento donde empieza el verdadero debate: la cabeza con sus argumentos, el corazón con sus sentimientos y la voz interior con su instinto. Cada una exponiendo su punto y tratando de convencernos, sobre qué camino tomar.

Aunque a veces puede ser demasiada información, en otros casos puede ser el punto determinante, la pista clave que nos ayuda a elegir, entre el si y el no, el irse o quedarse, o entre cambiar o permancer.

 

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