TODO ES CUESTIÓN DE PERSPECTIVA.

TODO ES CUESTIÓN DE PERSPECTIVA.

Yo me dejo abrumar fácilmente por las cosas, soy por naturaleza una mujer que se preocupa. Las cosas más simples me quitan el sueño y por eso siempre intento estar un paso más adelante y planificar con minucia cada detalle.

Para lograr planificar las cosas, siempre pienso en el peor escenario posible, en todo lo que podría salir mal y me adelanto, aunque como siempre en la vida, casi nada sale de la manera que lo planeo, sentir que tengo el control, o por lo menos una ilusión de control, me da tranquilidad.

A pesar de que tengo claro, las cosas “malas” que pueden pasar y trato de amortiguar los daños lo mejor posible, el hecho de que las cosas no salgan según mi plan, me desestabiliza. Si a esto le sumamos que soy una una mujer bastante emocional o en palabras más claras, una mujer que llora con facilidad, entonces tenemos como resultado, cuando algo importante no sale según el plan, una mujer parcialmente histérica y parcialmente desconsolada.

Toda esa información sobre las cosas que podrían salir mal, se convierten en un tornado en un vaso de agua. Un vaso de agua que es mi cabeza. Estas crisis tienen diferentes duraciones, dependiendo de qué tan rápido logre tomar distancia y ver las cosas con perspectiva. Ver las cosas del tamaño y la gravedad que realmente tienen, por que finalmente todo es cuestión de perspectiva.

Me acuerdo especialmente de una crisis, mientras estábamos haciendo la tesis. Llevábamos 4 meses trabajando en la pre-producción de 7 filminutos. Tenia un cronograma súper apretado,  cuando terminamos el primer día de grabación y nos sentamos a ver el material, nos dimos cuenta de que la cámara tenía la óptica dañada. De nuestro trabajo del día, que empezó a las 5am, no servía nada.

Esa noche, no sabía si estrangular al encargado que me entregó una cámara dañada o estrangularme yo. Hasta que por fin, con ayuda de todas las personas que tenía al lado, incluido mi esposo que en esa época era sólo mi novio, logré sacar el tapón y drenar el tornado de mi cabeza.

Me di cuenta de que de tornado no tenía nada, si acaso era un simple aguacero. Viendo las cosas con cabeza fría, entendí que no era un tema de vida o muerte, pero sobre todo que tenía solución. Finalmente gracias a la ayuda de muchos, logramos hacer 2 días de grabación en 1 y sacar todo adelante.

A pesar de que soy consiente de que esto me pasa y de que probablemente, los problema no son ni la mitad de graves de lo que pienso, me cuesta mucho trabajo asimilarlo. No se trata de no saber o no querer resolver los problemas, sino que no me gusta esa sensación de que soy, como todos, una ficha pequeñita, dentro de todo un sistema, y que realmente es poco lo que puedo controlar.

Pero ahí nuevamente me alejo, miro las cosas con perspectiva y pienso, quizá no tengo el poder de controlar más, porque entonces mi cabeza sería un caos total y me perdería de las cosas buenas de la vida, no sería capaz de dimensionar realmente lo que tengo.

C