EN ESTA CASA NO NOS PODEMOS ENFERMAR AL TIEMPO.

EN ESTA CASA NO NOS PODEMOS ENFERMAR AL TIEMPO.

Abrir los ojos y sentir dolor de garganta, nariz tapada y dolor de cabeza es de  las peores formas de empezar una mañana. Obviamente ese desaliento y las ganas de quedarse en la cama  todo el día casi siempre coinciden con un día lleno de planes. Cuando era chiquita y  vivía  con mis papás, la gripa era sinónimo de permiso para no ir al colegio, para meterse en la cama de los papás, ver tv todo el día, menú especial y room service.

Muy de vez en cuando me da gripa, pero cuando me da, me tumba literalmente en la cama. El primer síntoma es la nariz tapada, que lo obliga a uno a respirar por la boca y ahí es cuando empieza el dolor de garganta. Después cuando llega la tos,  el esfuerzo me alborota la migraña, ahí ya no hay nada que hacer, he tocado fondo. Como se podrán imaginar cuidarme cuando me enfermo no es tarea fácil, durante todo este proceso mi esposo se vuelve el doctor oficial las pastillas, jarabes y remedios caseros, son su responsabilidad.

 Ahora, cuando el se enferma el panorama simplemente se invierte, sólo hay que restarle la migraña y agregarle que la gripa le alborota la gastritis y a él  le duelen los oídos.  Solo una vez nos enfermamos al mismo tiempo y en ese momento nació la  regla de oro: En esta casa no nos podemos enfermar al tiempo. La verdad cumplir la regla no es muy fácil, cuando la gripa o cualquier otra cosa contagiosa, entra a una casa empieza la cuenta regresiva y lo único por hacer es esperar y ver quien cae primero.

Ese momento es crítico, porque el que primero dice: “me siento mal, me va a dar gripa” se gana todo el consentimiento y  al otro le toca empezar la misión anti-gripa, que consiste en tomar mucha vitamina c y convencerse de que enfermarse no es una posibilidad.

 

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