LA LLEGADA DE LETI

LA LLEGADA DE LETI

En muchos blogs, he visto por estos días que están compartiendo las historias de nacimiento de los chiquitines y la verdad es que me antojé de contarles cómo fue que Leti llegó a este mundo.  

Se que algún día Leti va a leér esto, así que quiero empezar diciendo que su llegada fue uno de los días más increíbles de nuestras vidas. Fue una montaña rusa de emociones, nada salió como lo habíamos imaginado, pero ese día conocimos el amor más profundo y verdadero. Ella llegó para completarnos y hacernos infinitamente felices.

El fin de semana que Leti nació, acababa de cumplir 38 semanas de embarazo, así que teníamos “todo” preparado para su llegada. Y por todo me refiero a las cosas materiales, porque la verdad es que nada en el mundo te prepara para la llegada de un bebé. 

Toda esta aventura empezó un sábado, en ese punto mi barriga estaba tan grande que no veía mis pies y mis cambios de ánimo estaban a tope. Así que, aunque habíamos decidido quedarnos haciendo pereza, a última hora me dieron antojos de comida mexicana, así que salimos a almorzar con mis papás.

Después de comerme un burrito del tamaño de Bogotá, empecé a sentirme “indispuesta” y decidimos irnos a la casa. Claramente lejos de imaginarnos que el trabajo de parto estaba por empezar, pensamos que el burrito tenía la culpa.

Traté de hacer la siesta pero empecé a sentir las primeras contracciones. Aunque no me dolían mucho, la panza se me ponía muy dura, así que como todos unos primíparos empezamos a tomar el tiempo. Las contracciones eran muy seguidas, pero no eran más que dolorosas eran muy incómodas.

Cuando escribimos nuestro plan de parto, la idea siempre fue esperar lo más que pudiéramos en la casa, así que me tomé el tiempo para bañarme y me senté un rato en la bola de pilates. Cuando las contracciones empezaron a ser constantes y cada vez más fuertes, llamamos a nuestro doctor y acordamos vernos en la clínica.

Salimos de la casa y antes de montarnos en el carro me di cuenta de que, llevábamos todo lo de Leti pero se nos había quedado mi cartera, así que nos tocó devolvernos. Yo estaba segura de que era una “falsa alarma” entonces decidimos no avisarles a las familias, pero a mitad de camino y con la emoción desbordándonos, decidimos llamarlos. Me acuerdo perfecto de decirles que no tenían que ir a la clínica y me acuerdo perfecto de verlos en la sala de espera 5 minutos después de haber llegado.

Mi doctor me revisó y estaba listo para mandarme a la casa, cuando Migue le mostró su “registro de contracciones”. Entonces al ver que eran muy seguidas decidió dejarme en observación, nos asignaron habitación y me conectaron a los monitores. Pero casi de inmediato las contracciones empezaron a ser menos constantes. Yo muy inocentemente le pregunté a la enfermera si me iban a mandar para la casa, su respuesta fue: ¡No señora, de aquí sales con tu bebé sí o sí! Estábamos a minutos de conocer a nuestra princesa.

Un par de horas después, las contracciones pararon por completo y además después del tacto el Doctor confirmó que Leti no estaba encajada. Intentamos descansar el resto de la noche, pero estaba muy ansiosa, sentía que mi idea de tener un parto natural se estaba alejando.

A las 4 de la mañana el ginecólogo de turno me revisó y me confirmó que Leti estaba encajada. Yo salté de emoción. Desperté a Migue, a mi familia y en la mañana, apenas mi Doctor entró por la puerta le di la noticia. Pero resultó ser una falsa alarma, Leti seguía flotando.

Me pusieron pitosín para acelerar las cosas, Leti tenía hasta las 12 del día para acomodarse, pero eso no pasó. Lloré mis ojos cuando me dijeron que tenían que alistarme para la cesárea, estaba rendida y muy asustada. Sabia que mientras Leti llegara bien, lo demás no importaba, pero la idea de no estar en control me daba pánico.

En el quirófano todo estaba saliendo perfecto, los doctores  incluso estaban planeando la fiesta de Halloween, pero después de la epidural me descontrolé por completo. Empecé a sentir sueño, a preguntarle a la anestesióloga si me había puesto anestesia de más y cuando el Doctor me dijo que me despreocupara, le pregunté si quería robarme a mi bebé y por eso quería que me durmiera. Psycho alert!!!

Cuando sacaron a Leti, el doctor la puso sobre mi pecho y le di su primer beso. Nunca en la vida se me olvidará la sensación, su olor, su carita. El 25 de octubre a la 1:30 pm oficialmente nos convertimos en papás.

 

El doctor después nos confirmó que tenía un circular con el cordón alrededor de su cuello. Gracias a Dios, Leti no se encajó porque eso hubiera complicado un parto natural, pero además de eso ella estaba perfecta. Una vez se me “despertaron” las piernas me entregaron a Leti y empezamos con la lactancia, pero esa hitoria se las contaré en otro post.

Pasamos el resto de la tarde con la familia cercana, hipnotizados con esta princesa y recuperándonos de la cirugía. Disfrutando de nuestra nueva familia y preparándonos para esta nueva aventura.