Camila Suzunaga, Educadora perinatal

Camila Suzunaga, Educadora perinatal

Sin importar qué tan largo fue el camino, cuantas paradas técnicas tuve que hacer o cuantos errores cometí, hoy les quiero contar que en este 2020 tan lleno de caos, confusión e incertidumbre, ¡encontré mi vocación!

Lo he dicho aquí miles de veces y para nadie es un secreto que la maternidad cambió mi vida. Desde el día en que me enteré que estábamos esperando a Leti, empecé una búsqueda constante, leí, hice cursos, me prepare para lo que estaba segura sería el rol más importante de mi vida. Con el tiempo, comencé a sentir una necesidad de compartir mis experiencias y aprendizajes con otras mamás y ahí nació este blog. Me dediqué a mi hija sus primeros 2 años y me dí el lujo de quedarme en la casa para cuidarla, nutrirla y prepararla para nuestra siguiente aventura. Exactamente 5 días después de su cumpleaños número 2, regresé al mundo corporativo.

Pasaron 3 años en los que a pesar de mis esfuerzos, me alejé un poco de esta comunidad y mi corazón sabía que necesitaba un cambio. Disfrutaba de mi trabajo, pero ya no me apasionaba, las jornadas se me hacían eternas lejos de mi pollo, y mi corazón extrañaba el estar con ella. Cuando empezamos a planear el embarazo de Joaquín tenía clarísimo que iba a pedir una licencia no remunerada, a juntar mis vacaciones para poder estar en casa el mayor tiempo posible. Claramente no nos imaginábamos que un bicho iba a llegar para cambiarlo todo. La licencia de 2 meses que quería pedir, se convirtió en una de 7 meses. Leti dejó de ir al colegio y aunque han sido meses de poco sueño y mucho desgaste, nunca había sido tan feliz. 

Otras vez tuve tiempo para preguntarme qué me hace verdaderamente feliz, para buscar una forma para poder estar con mi hijos, ser dueña de mi tiempo y poder cumplir con mi propósito de vida. Ser mamá me hace sentir plena, prepararme para criar a mis hijos de la mejor forma posible me apasiona, y compartir con ustedes todo lo que he aprendido y quizá ayudarlas en su camino, es la cereza en el pastel. 

Hace unos meses en una conversación con Migue, mi consejero de cabecera, decidimos que era un buen momento para hacer un cambio de rumbo, para volver a ponerme el sombrero de estudiante y a los 30 años, después de 2 hijos empezar una nueva carrera. ¡Estoy muy emocionada de compartirles esta nueva faceta, como educadora perinatal! Muy pronto podré acompañar a muchas familias en el camino de traer un hijo al mundo, empezando con la planeación de su embarazo, el periodo de gestación, parto y postparto y el cuidado del recién nacido.

Se de primera mano que esta aventura es maravillosa, pero que hay miles de preguntas e información que nos puede enredar la cabeza. Por eso voy a dedicar gran parte de mi vida a asesorar familias, a darles todas las herramientas para que logren el embarazo, parto y postparto que siempre soñaron. No me cabe la dicha en el corazón, me sueño el día en que me entreguen mi título y pueda compartirles todo lo que he aprendido.

¡Ahora más que nunca les pido que no se desconecten del blog! Vamos a tener nuevo contenido muy pronto y estoy segura de que va a ser demasiado útil para ustedes.