APRENDIENDO DE LOS ERRORES

APRENDIENDO DE LOS ERRORES

Todos nos equivocamos, negarlo sería imposible. Es parte de nuestra condición y lo que nos hace humanos. Yo me equivoco seguido y aunque trabajo en mis errores todos los días para aprender de ellos y mejorar, ganar la partida es bastante complicado.

Sin importar el tamaño de nuestros errores, lo único cierto es que son los más grandes maestros que podemos encontrar, a mi me costó trabajo entenderlo pero ahora lo veo desde la primera fila con Letizia.

Hay miles de cosas de las que a mi me gustaría protegerla, enseñarle que no se deben hacer por x o y motivo, pero hay situaciones en donde sólo se aprende con la práctica, viviendo, cayéndose, sacudiéndose y parándose de nuevo. 

Ella está dedicada a fortalecer sus habilidades de araña, se trepa por todas partes. Los muebles, sillas y mesas son solo su campo de entrenamiento. Claramente cada vez que la veo, se me para el corazón pero por más que le explico que es peligroso, la única manera en que logra aprender que no debe hacerlo es cuando se cae o golpea.

Por estos días no le falta un morado en la frente ni en las rodillas, y yo ando como loca poniéndole hielo y cremas cada vez que una de sus aventuras sale mal. Aunque estoy segura de que sus golpes me duelen mas a mi que a ella, me gustaría que todos los errores que va a cometer en su vida pudieran arreglarse con la misma facilidad. 

No crean que la idea de ponerle casco y rodilleras todo el día no se me ha pasado por la cabeza, pero como dudo mucho que alguien más apoye mi propuesta, estoy decidida a enseñarle a Leti a ver los errores y equivocaciones como lecciones. Creo que esta es una de las nociones que, si hubiera aprendido de niña, me hubiera ahorrado muchas lágrimas.

Seguro que habrá lecciones más difíciles que otras, alguna que no literalmente sentimos que no caben en la cabeza, que no logramos entender del todo, pero lo bueno es que tenemos muchos muchos años por delante para lograrlo.

 

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