EL MEJOR EJEMPLO

EL MEJOR EJEMPLO

Se acerca el segundo cumpleaños de Leti y las lecciones que hemos aprendido en estos 24 meses han sido infinitas y muy valiosas. Todos sabemos que al tener un hijo somos nosotros, los papás, quienes haremos la mayor parte de la enseñanza. Pero lo que realmente no siempre alcanzamos a comprender es que nuestros hijos también son grandes maestros. 

 

Tener a Leti nos ha cambiado por completo, ser mamá y papá es un proceso de ajuste e introspección constante. Ella es una esponja, todo lo que ve y todo lo que oye lo repite. Busca puntos de referencia en todas las situaciones y al ser yo  la persona que más tiempo pasa con ella,  soy su opción número uno para la mayoría de las cosas. Yo vivo derretida cuando la veo hacer un gesto parecido a mí o cuando a veces hace las cosas igual que papá, pero también tengo claro que eso es una gran responsabilidad. 

 

Entre más pasan los años, es más difícil combatir los malos hábitos, cambiar las rutinas y los comportamientos, pero eso no signifique que sea imposible. Antes de ser mamá mejorar en ciertos aspectos era un propósito. Pero desde que nació Leti estoy convencida ida de que es mi obligación mejorar todos los días, ser mejor persona y trabajar en los muchos defectos que tengo, y que definitivamente no quiero que ella aprenda.

 

Hace unos días a la hora del desayuno, Leti me ofreció un pedazo de la papaya que se estaba comiendo. Mi instinto dijo: "No gracias Leti" porque es la fruta que menos me gusta, pero mi deseo de ser el mejor ejemplo para ella, ganó la batalla y me abrió la boca. No solo la recibí sino que en verdad me la comí y comente: está deliciosa. Y mientras veía a Leti, que seguía devorando su papaya, reafirme mis ganas de mejorar, justo ahí en el momento más simple.

 

Claramente no todo es tan fácil como comerse un pedazo de papaya y no todas las veces salgo victoriosa. Más de una vez Leti me ha cogido mal parqueada, por ejemplo tengo la mala costumbre de sentarme sobre las mesas de centro en la casa a de mis suegro o de mi hermana (cuando estamos en confianza) pero como Leti se siente dueña y señora en todas partes, no tiene ningún problema en sentarse en TODAS las mesas que ve. La primera vez que la vi, salí corriendo y le dije: Leti uno no se sienta en las mesas y ella mientras me invitaba con su manita a unirme al desorden me dijo: "Mamá si" y yo casi me muero! 

 

Hay muchas cosas por mejorar, chiquitas y grandes, pero por ahora me estoy concentrado en ser más constante; vivir el presente; tener un estilo de vida saludable y quejarme menos. No ha sido fácil, pero siempre que estoy a punto de desfallecer, me acuerdo  de que mi fuente de inspiración y motivación más grande del mundo, mi familia, merecen mi mejor versión.

 

 

 

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