COMO YO QUIERO

COMO YO QUIERO

Aunque Leti solamente sabe algunas palabras y todavía no sabe construir frases, es una experta en comunicación. Sus gestos, sus manos y claramente su llanto, fueron más que suficiente para hacerse entender, hasta ahora.

Creo que estamos llegando a un punto en donde, primero empieza a sentirse más frustrada cuando no logramos descifrar que quiere decirnos, y segundo esta probando limites y esta decidida a hacer las cosas como ella quiere.

Yo estoy absolutamente segura de que entiende el 100% de las cosas que le decimos y que cuando decide ignorarnos, lo hace conscientemente. Una sonrisa, o una manito que con ternura nos dice que esperemos, son toda la evidencia que necesito.

Obviamente el hecho de que mamá y papá no la dejen hacer las cosas a su manera, 2 de cada 3 veces termina en un llanto inconsolable, porque la vida puede ser muy dura cuando no podemos jugar con las llaves del lavamanos o cuando no nos dejan sacar  todo lo que hay en la nevera.

Nosotros somos papás primerizos y este tema de las pataletas y la terquedad es territorio nuevo, pero tenemos lo más importante y es que estamos de acuerdo en que sin importar que Leti tenga solo 17 meses, ese tipo de comportamiento no esta permitido. Ahora estamos buscando la mejor forma, para ella y para nosotros, de enseñárselo.

Por ahora hemos intentado la técnica de las advertencias y el tiempo fuera. Al principio las  advertencias no funcionaba muy bien y más de 2 veces al día Leti terminaba sentada en el rincón de pensar. Pero ahora, gracias a la constancia y paciencia, la mayoría de las veces basta con decirle: Leti si sigues haciendo eso vas a tener tiempo fuera, para que pare.

Ella se toma muy en serio el rincón de pensar, a veces más que yo. El otro día estábamos en la sala y sobre la mesa de centro hay un bowl de cristal. Leti sabe que no puede cogerlo, pero quizo averiguar si su perro de peluche “Rencito”podía. Lo cargo y despacio sin dejar de mirarme lo puso sobre el bowl, yo instintivamente dije: “Renso, no puedes coger eso, vas a tener tiempo fuera.” Acto seguido tomé  el peluche y lo senté en el rincón.

Ustedes no entienden lo que eso fue para Leti, inmediatamente se puso a llorar desconsolada y fue a sentarse junto a el. Obviamente me sentí terrible, pero supe que tenía que seguir con el proceso. Esperé 2 minutos y después me acerqué y dije:  Renso que tu tiempo fuera se terminó, no vuelvas a hacer eso. En ese momento Leti se levanto, recogió su perrito y se fue a jugar feliz al cuarto.

Ahora el tema de la pataleta no ha sido tan fácil. La verdad es que hay días en los que soy yo la que necesita tomarse un tiempo fuera para lograr convencer a esta señorita, con voluntad de hierro, de que el llanto no es la única forma de expresarse. Todavía no se la ocurrido la idea de tirarse al suelo, aunque se que en algún punto pasará. Por ahora le salen lágrimas de tamaño familiar y les prometo que le puede partir el corazón a cualquiera con su carita.

En ese momento, lo que mejor nos ha funcionado por ahora, es hablar con ella. Primero pedirle que se calme, si esta llorando no podemos comunicarnos efectivamente, una vez lo logramos intentamos explicarle porque le dijimos que no e inmediatamente le proponemos una alternativa. Otra actividad, otro espacio, otro juguete para que podamos enfocar su energía en algo diferente.

Como en todas las etapas, tenemos desafíos diferentes cada día, pero poco a poco vamos encontrando nuestro camino, lo que funciona y lo que no. Aprendiendo e intentando comprender lo que más nos conviene como familia, escuchándonos y apoyándonos.

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