APAGUE Y VÁMONOS.

APAGUE Y VÁMONOS.

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos sentido unas ganas incontrolables de dejar las cosas tiradas y salir corriendo.

Ese momento en el “inesperadamente” word se cierra y no alcanzaste a guardar los cambios en los que has trabajado las ultimas 3 horas.  O cuando en la universidad, la pregunta del parcial es justo el pedazo que decidiste no estudiar.

El momento en que llega el mail de tu cliente que después de trabajar semanas en el proyecto, se le ocurre hacer un cambio y toca empezar desde cero o ese momento en que justo el día que tienes que lavar toda la ropa se va el agua en el edificio.

Sin importar que tan trascendentales sean estos momentos o estos detonantes, es innegable que hemos tenido momentos en los que hemos dicho: “tiro la toalla”, “no voy más”. Y en realidad sentir eso y contemplar la posibilidad de hacerlo, no está mal.  Lo que si creo que está realmente mal es actuar por impulso en el momento en que estas ideas nos llegan a la cabeza.

Creo que en la vida es importante el perseverar, trabajar duro porque, como dicen en laguna parte: las mejores cosas de las vida toman tiempo.Pero también soy una fiel creyente en que uno debe aprender a distinguir el momento preciso en que debe decir:  Apague y vámonos.

Ahora no es que yo sea una experta en identificar ese momento, por ahora estoy aprendiendo a respirar profundo antes de reaccionar como bomba nuclear, cuando las cosas se complican. Pero sin importar si es a nivel laboral o personal,  he estado pensando cómo podría identificar ese momento indicado, el campanazo de alerta. El punto final.

¿Cómo saber si estamos arando en el desierto? ¿Cómo saber que es momento de cerrar el capítulo y seguir adelante? Honestamente creo que esto está muy lejos de ser una ciencia exacta, hasta ahora creo que es algo más de intuición y corazonada, pero sobre todo es algo de reflexión y honestidad.

Conocer cuáles son los limites propios, hasta donde somos capaces de llegar para lograr algo y qué tan importante es ese algo. Eso es lo que intento preguntare cuando empiezo a sentir que el agua se entra en mi barca, porque creo que éstos deben ser los factores que nos ayuden a decidir si es momento de seguir remando o es hora de saltar por la borda.

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